-Que no nos tengamos que ver hasta el próximo entierro-

pensé en voz alta y comencé a caminar.

El último recuerdo que tengo de estar junto a Carlos, de verlo a la cara y expresarle con algún gesto* mi cariño por él, es del día de nuestro grado del colegio (2006). El día que murió (Junio 2016**) esa idea no dejaba de rondarme la cabeza, trataba de darle sentido a cómo era posible que aquel fuera mi último recuerdo de alguien con quien, junto a un grupo de amigos, nos marcamos como ganado con un encendedor caliente, prometiendo con ello una eterna amistad.

Carlos Eduardo Victoria
* Lo abrazaba y le pellizcaba las tetillas

Me perdí momentos importantes de la vida de Carlos que hubiera querido compartir, los viví a la distancia, como un espectador en redes o por medio de alguien más que me contara alguna cosa; sé que al final como con el resto, la distancia fue resultado de decisiones individuales, tiempo, planes de vida y cualquier excusa que podamos argumentar.

En abril o mayo de 2016 por una notificación de cercanía en facebook le escribí un mensaje, yo estaba en la casa de mi familia en Puente Roto, una vereda entre La Mesa y San Joaquín en Cundinamarca; recordé que en el colegio Carlos siempre me invitaba a su finca en La Mesa, nunca fui. Carlos respondió y nos pusimos cita en el pueblo el día siguiente. La mala señal de la zona al final fue la razón para no insistir y lograr habernos encontrado, me alegraba en serio la idea de verlo. Al respecto, desencanto mayor fue descubrir entre las palabras de despedida de su primo, que la finca probablemente está ubicada ridículamente cerca de la casa de mi familia.

Días atrás encontré un texto que uno de ellos escribió para el resto de nosotros, la última vez que estuvimos todos juntos, fue en el entierro de Carlos. -Que no nos tengamos que ver hasta el próximo entierro- pensé en voz alta y comencé a caminar, algunos tal vez escucharon, -veámonos en estos días- se dijo en varias conversaciones. Tuvimos una conversación grupal en facebook, donde hablamos menos de una semana sobre planes para encontrarnos que fracasaron, yo al final tampoco puse mucho interés.

No recuerdo cuando, pero la cicatriz de aquella promesa adolescente desapareció de mi brazo por completo. Salvo la casualidad, dudo verlos antes de que otro muerto vuelva a reunirnos.

De derecha a izquierda y de arriba a abajo: Francisco, Rodrigo, Carlos, Juan, Manuel, Sebastián, Yo.

** Tuve que mirar la fecha y no quise aparentar que la sabía, nunca he sido del todo bueno para recordar o grabar fechas, o mas bien mi memoria es selectivamente conveniente para almacenar y distribuir información.

Publicado por andr3s60

[89]. Creador de contenido.

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