Desenredando conflictos

La resolución de conflictos requiere de inteligencia para identificar y enfrentar “el core” del problema.

Crecí en un ambiente de discusiones agobiantes y sobredimensionadas por el drama, es algo que quedó de alguna forma enquistado en el código madre de mi sistema y, como borrego al matadero, he estado involucrado en el mismo tipo de situaciones (dramandy diría una amiga).

En esa constante, he tratado a través del tiempo de “decodificar” comportamientos y otros elementos, pues como persona me resulta fundamental transformar ese “ADN” contaminado que se multiplica sin cuidado y a través de nosotros mismos. El drama me resulta en este momento como la exaltación histriónica de cualquier otro elemento de un conflicto que no sea el componente principal, El core del problema.

El cable de los audífonos

Cuando se enreda el cable de los audífonos en donde sea que los guardemos, pasamos por muchos estados de ánimo tratando de desenredarlos, a algunos la paciencia no les da, los botan, los remplazan, confieso haberlo hecho. Al final no es solo de perseverancia o de un método algorítmico, pues todas las veces se enredan diferente. Por mucho tiempo lo resolvemos de vez en vez, en vez, de pensar desde el principio qué hacer para que no se enreden. “El cable de los audífonos”, es un ejemplo que evidencia la necesidad de solucionar la falla estructural y principal del problema . Veámoslo a diferente escala: Quienes aún usamos audífonos alámbricos, probablemente ya encontramos la forma de guardarlos evitando este problema. También, un día alguien pensó que los audífonos no deberían tener cables, ahora se nos pierden, pero también hay gente creando soluciones para eso.

El core del problema es ese punto o puntos donde se puede crear valor agregado a través del conflicto a resolver.

Ya sea por la irracionalidad de mis emociones, o las del interlocutor de los conflictos más importantes que he tenido que afrontar en mi vida, lo que (me) faltó fue la posibilidad, capacidad y oportunidad de resolver el core de esas situaciones, dejando muchas sin resolver y con la realidad de que se quedaron en la superficie de las emociones, con un desgaste, daño y consecuencias desmedidas y sin ningún valor agregado más que el falso-optimista “descubrí lo que no quiero y no me gusta en la vida” que entre otras cosas ignora la responsabilidad que debemos tener sobre nuestros actos, fundamental también para entender el core de un conflicto.

No quiero posar de renacido ni de puro para decir que mi vida está limpia de drama, que nunca más me tomarán ventaja las emociones o el instinto de protección saque lo peorcito de , sin embargo cuando se descubre algo que genera cambio, la inercia con la que se modifica un comportamiento es inevitable.


Publicado por andr3s60

[89]. Creador de contenido.

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